Curiosidades


Hogar, dulce hogar


Por Daniela Calabró.


Hogar, dulce hogar
Convertir la casa en el mejor refugio es una tendencia  con nombre propio: nesting. Claves de un fenómeno que empodera al bienestar.

Capullo, en inglés, se dice “cocoon”. De esa palabra nació, hace unas dos décadas, el término cocooning, acuñado por la consultora estadounidense Faith Popcorn. Quienes conocen la lengua anglosajona sabrán que las terminaciones en “ing” hablan de una acción en presente continuo. Entonces, aventurando un neologismo, cocooning sería algo así como “encapullando”. Y tiene sentido: el concepto, que terminaría impregnándose entre los vanguardistas de la época, hacía referencia a una creciente preferencia de la sociedad por quedarse en casa. Con los envíos a domicilio en proceso de popularizarse y la televisión por cable arraigándose, este equipo de analistas vaticinó que los hogares iban camino a convertirse en búnkers con todo lo indispensable (y más) para “escapar” del afuera. 

En la actualidad, los edificios cuentan con los amenities más diversos, existen servicios insólitos, como los chefs a domicilio; crece el teletrabajo y –casi– toda la cartelera de series y películas está a un control remoto de distancia. Por lo tanto, el presagio se hizo realidad y, por esos caprichos de la comunicación de esta era, hoy tiene nuevo nombre: nesting. Del inglés “anidando”, se trata de un modo de vivir que se aboca al cuidado de la salud y al bienestar emocional. El boom no solo se extiende a distintas latitudes, sino que mete la cola en áreas como la decoración de interiores y la moda, fortalece al e-commerce y hasta modifica las relaciones humanas. 

“El hogar constituye, a partir de su posibilidad de cobijo y resguardo, una verdadera guarida. Además, al proveer privacidad y aislamiento del mundo exterior, brinda a la persona ocasiones de encuentro consigo misma y de mayor contacto con los vínculos más significativos de su vida”, introduce Alejandro Corbalán, presidente de la Asociación Argentina de Counselors. Y prosigue: “Por otro lado, el descanso siempre merece ser atendido: en ese ítem no hay sitio que supere a la cama o al sillón”. 

Santiago Gómez, director de Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva, coincide en este punto y destaca que el descanso físico y mental es imprescindible para la estabilidad emocional, ya que ayuda a mantener bajos los niveles de estrés. “De ese modo, evitamos caer en trastornos de ansiedad o crisis de angustia, muy recurrentes en estos tiempos –completa–. ¿Pero por qué las cuatro paredes entre las que vivimos conforman el sitio ideal? Porque para la mayoría de las personas representan un lugar cálido, de protección, seguridad y tranquilidad, debido al vínculo afectivo que se establece con los diferentes ambientes y objetos que lo conforman”. 

Existen actividades que nos dispersan y son muy beneficiosas, óptimas, para afrontar en la propia morada. “Por ejemplo, la meditación, que es muy buena para nuestra psiquis. ¿Otras alternativas? Ejecutar un instrumento musical, pintar, cocinar, leer o escribir complementan el relax necesario para recuperarnos de las tensiones y prisas de nuestra cotidianidad laboral”, ahonda Corbalán. 

En esa misma línea, cada vez se registran más estudios que motivan a animarse a emprender algún hobby de la puerta para adentro. La cocina, por caso, es una herramienta terapéutica. Así lo confirmó un artículo científico del British Journal of Occupational Therapy, en el que se describía que, de todas las terapias ocupacionales para combatir la depresión, la pastelería había demostrado ser una de las más eficaces. Por su parte, un relevamiento publicado por el  Journal of Health Psychology recomendó la jardinería, ya que bajaría los niveles de cortisol del organismo. 

En resumen, cualquier tarea hogareña es bien recibida por el cuerpo, el alma y la mente, incluso aburrirse, un estado que lejos está de aletargar la mente: según una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Limerick, en Irlanda, los momentos de ocio nos vuelven más empáticos, emprendedores y creativos. 

Sin embargo, hay que considerar algo antes de entregarse al nesting. “Un punto negativo de esta tendencia es que puede derivar en un potencial aislamiento –alerta Corbalán–. Por eso es importante invitar amigos, hacer reuniones y agasajar a la gente querida. Los encuentros de pequeños grupos en la comodidad de la vivienda se traducen en intercambios enriquecedores en cuanto a la profundidad comunicacional, manteniendo la vida social y satisfaciendo la necesidad de pertenencia natural que poseen los seres humanos”.
Sagrado

No es lo mismo una casa que un hogar. La casa es el esqueleto; el hogar, el alma. Y dicen que ese lugar preciado empieza a forjarse con la primera mano de pintura que le damos con nuestro propio pincel. De allí que el universo de la ambientación sea una pata fundamental del nesting, con una impronta que crece desde blogs, como Apartment Therapy, tutoriales DIY o el auge editorial de libros como los de Marie Kondo sobre el valor del orden. 

En el ámbito local, la diseñadora de interiores Victoria Meléndez propone cuidar la estética y la energía de los ambientes para garantizar el bienestar: “Nuestro hogar es nuestro refugio, es parte de nosotros, como cuando nos vestimos, nos maquillamos o elegimos un perfume especial para sentirnos mejor. Muchas veces, el desorden, el descuido o la incomodidad nos hacen sentir mal. Desde hace algunos años, el diseño de interiores y la decoración apuntan a que podamos sentirnos identificados con nuestros espacios. Ya no se trata de tener la última tendencia en diseño, los colores de moda o géneros de estilo: lo que se busca es lograr rincones que nos representen, que sean prácticos, que se adapten a nuestro devenir diario”.

Para iniciar el cambio, Meléndez sugiere plantearse algunas preguntas sencillas, como ¿Cuál es mi espacio favorito? ¿En qué lugar paso más tiempo? ¿En cuál me siento más incómodo? “A partir de estas respuestas, debemos ponernos a trabajar; parecen cuestiones simples y obvias, pero pensarlas y contestarlas en voz alta nos sirve para reforzarlas o para averiguar la manera de eliminarlas y no repetir el patrón”.

La moda no se queda afuera del fenómeno. Esto puede comprobarse con la multiplicación a la velocidad de la luz de las colecciones homewear. Si antes las prendas para usar en casa eran batas, pijamas y camisones, el abanico, en pleno siglo XXI, es mucho más amplio. “Hay que entender la indumentaria puertas adentro como una nueva forma de vestir. El propósito es traspasar el límite del dormitorio para adaptar la lencería y la ropa de casa a la calle. A los pijamas de seda y los camisones de raso con encaje, se suman prendas de punto amplísimas y superconfortables que van más allá de la frontera de la intimidad. Hay batas con capuchas y volados, vestidos de algodón o satén, babuchas, maxisweaters, calzas, camisas y abrigos oversize”, detallan Arianna y Marcos Daut, creadores de la firma Yoisho. Para concluir, estos dos jóvenes emprendedores aconsejan: “La idea es estar cómodos y renovar nuestras energías, por eso debemos elegir prendas que nos hagan sentir bien y ligeros, que sean cómodas, funcionales y atemporales. La materialidad tiene que ser de primera calidad; los tejidos, muy nobles; y los colores, los más neutros posible”.
Deco nesting, las cuatro claves*
1. La comodidad: Si vivimos en un espacio pequeño, debemos buscar muebles que tengan varios usos. Por otro lado, no pueden faltar sillones bien cómodos. ¿Otra linda idea? Sumar una alfombra de pelo largo, que sea suave al tacto y que nos invite a descalzar.
2. El color: ¡Es tan importante para ambientar un espacio y para generar sensaciones! En cuanto a la pintura, podríamos elegir clásicos como el gris, el beige y el visón. También es interesante sumar artículos decorativos en estos mismos tonos.
3. Los materiales: ¡Madera, madera! Fue, es y será el material más cálido por excelencia. Si la tenemos en el piso, mejor; de lo contrario, se puede colocar una mesa baja de madera clara.
4. La luz: Debemos elegir cortinados dobles que nos permitan controlar el ingreso y la intensidad de la luz natural. A su vez, son ideales las lámparas dimerizadas, ya que pueden regularse.

*Por Victoria Meléndez 
(www.victoriamelendez.com.ar).

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