Entrevista


“Ser madre me corrió de mi ego”


Por Juan Martínez.


“Ser madre me corrió de mi ego”
Mientras debuta como protagonista en una película, Pampita abre su corazón y cuenta sus inicios, lo que le costó ser una estrella y aquello que marcó su vida: la maternidad.

En los estudios de Kuarzo todos se mueven de un lado para el otro, con gestos nerviosos y siempre apurados. Técnicos, productores, panelistas, invitados y curiosos se preparan para grabar el envío Pampita Online. Ella, la conductora, parece caminar en un plano diferente, con la realidad pasándole por el costado, pero sin tocarla. Su mirada tranquila, su sonrisa permanente apaciguan al resto cuando se le acerca. En medio de todo ese ir y venir frenético, se toma un tiempo para sentarse, charlar y reflexionar sobre su pasado, su presente y su futuro.

Es que Pampita (39) tiene mucho para contar. En la actualidad, más allá de su programa, de sus trabajos como modelo y de su rol como jurado de “Bailando por un sueño”, acaba de debutar como protagonista en la pantalla grande: dirigida por Diego Kaplan (Dos más dos, Igualita a mí), encarna a una mujer de pasiones desbordadas que mueve los hilos de Desearás al hombre de tu hermana, film basado en la novela de Erika Halvorsen (autora de El hilo rojo). “Ofelia es como un animal salvaje que tiene que controlarse”, revela sobre su papel en la película ambientada en los años setenta, y en la que comparte cartel con Mónica Antonópulos, Guilherme Winter (Moisés y los diez mandamientos), Juan Sorini y Andrea Frigerio.

– ¿Cómo te encontraste con esta oportunidad?
–Me llegó el guión e hice el casting. Audicioné para el papel de Lucía y comencé a trabajar con ese personaje mientras los productores seguían buscando a Ofelia. En ese tiempo empezaron a descubrir que podía ser yo quien la interpretara. ¿Por qué? Porque requiere mucha entrega, por las escenas fuertes, no solo eróticas, sino también muy dramáticas. Fue todo un proceso que hubo que preparar. Una vez que confiaron en mí para que lo llevara a cabo, me puse a ensayar muy comprometida. Es mi primera experiencia en cine y sabía que eso generaría mucha expectativa, así que traté de tomarme muy conscientemente este proyecto.

–Antes habías participado en Rebelde Way y Doble vida. Esto es diferente, a otra escala. ¿Qué sentís? 
–Esto es algo totalmente nuevo para mí. Por suerte estoy muy contenida por todo el equipo. Tanto Diego (Kaplan) como el resto del elenco se comportaron geniales conmigo. Todos fueron supergenerosos, muy buenos compañeros. Los ensayos los tomamos como si fuera una obra de teatro, durante mucho tiempo, por lo que, a la hora de filmar, las escenas estaban muy incorporadas, muy resueltas. En ese sentido, estuve más que tranquila.

Antes de ser esa figura de un magnetismo absoluto que concentra la atención de todos dondequiera que vaya, una Carolina Ardohain dos Santos de 17 años llegó a Buenos Aires desde La Pampa, en busca de los escenarios con los que soñó desde chica. Tenía la ilusión de triunfar en la danza o con el modelaje. Venía con buenos antecedentes y el título de Reina Nacional de los Estudiantes bajo el brazo, pero los comienzos no fueron sencillos.

“Al principio traté de desenvolverme como modelo. Fue re difícil: tenía trabajos muy esporádicos y, momentáneamente, como me costaba mucho mantenerme, me puse a vender ropa. Estuve en el local de una marca durante muchos años, hasta que de repente, como por arte de magia, el modelaje me dio una oportunidad”, repasa. Y continúa: “Aunque siempre tuve la televisión como una meta. Apenas arranqué en la agencia de Pancho Dotto le dije: ‘Quiero hacer tele’. Él fue quien insistió para que me tomaran de notera en El rayo. Esa fue mi primera casa, mi primera escuela, donde me enseñaron una dinámica de televisión superdivertida, joven, espontánea. Ese aprendizaje lo sigo implementando hasta el día de hoy”.

En Desearás al hombre de tu hermana, Pampita se pone en la piel de Ofelia, una mujer calma, primitiva, libre y peligrosa. Todo cambia cuando se reencuentra con el personaje de Mónica Antonópulos,?Lucía, más fuerte y territorial.

– ¿Pensabas que no se te iba a dar?
–Sí, me desanimé un montón, porque mucha gente hacía lo mismo que yo. Iba a un casting y había un sinfín de chicas hermosísimas. O llegaba a estar entre las últimas tres y no me elegían. Tenía que sostenerme económicamente por mis propios medios, así que sí o sí debía conseguir un trabajo con un sueldo fijo. Perdí muchos castings por eso. Era complicado mantener un equilibrio.

– ¿Qué te motivaba a insistir?
–Que siempre me había gustado esto. Como estudié ballet desde los 5 años, tenía una conexión con el escenario y con la cámara. O?sea, no dudaba de cuál era mi meta. Nadie de mi familia tenía relación con el arte ni el espectáculo, pero me apoyaron desde una primera instancia. Para ellos era un sacrificio mandarme a las clases, comprarme la ropa... Todos los años viajaba a Buenos Aires para rendir examen en el Teatro Colón. 

– ¿Y qué paso con la bailarina?
–El ballet profesional es supercruel. Tenés que dedicarle tu vida entera durante muchos años, casi con exclusividad. En un momento tomé la decisión de que era mucho para mí, así que me enfoqué en otras cosas que también me atraían y para las que me sabía capacitada. Hoy soy espectadora de ballet, voy seguido al Colón. Me encanta, me fascina.

– ¿Cuándo decidiste que querías ampliar tus horizontes y volcarte a la actuación?
–La actuación fue algo que siempre me gustó. Lo que pasa es que nunca pude asentarme en un lugar para comprometerme con un proyecto seriamente, como corresponde. Desearás al hombre de tu hermana me demandó como un año, entre casting, preproducción y filmación. Ahora logré estabilidad y pude asumirlo. 

– ¿Te imaginabas un presente así?
–No imaginaba nada. Fueron apareciendo las cosas y me fui animando. Trabajé todo el tiempo, a pesar de que, a veces, no estaba viviendo en el país. Quizás hacía un proyecto que duraba un mes o venía una vez por semana. Era una forma de dar, cada año, un paso en mi carrera, poco a poco. 

–Hagamos un ejercicio:?si tuvieras que destacar alguna de tus tantas facetas, ¿cuál sería?
–No sé si podría mencionar una sola. Me parece que uno puede ser muchas cosas, siempre y cuando las afronte con dedicación. La modelo casi que ya está en el pasado: cada tanto hago alguna que otra campaña, pero, por ejemplo, no hago más desfiles.?¡Es que ya estoy grande para eso! Mi fuerte en la actualidad es la televisión, la conducción... La actuación es reciente, algo mágico, un enorme desafío. Cuando hay un desafío tan grande, la adrenalina y la emoción que te devuelve es mayor.
Mamá con mayúsculas
En estos veintidós años desde que dejó su provincia, Pampita fue notera y conductora televisiva en la Argentina, España y Chile; participó dos veces de “Bailando por un sueño” y lo ganó en 2008; y lo ya mencionado: las dos tiras en la pantalla chica y la apuesta actual por el séptimo arte. Sin embargo, todo eso queda en un segundo o en un tercer plano, ya que su carrera la enorgullece, pero su familia la hace sentir mucho más orgullosa. Desde 2006, con el nacimiento de Blanca (fallecida en 2012), el Día de la Madre es una fecha especial para ella, que suele celebrar con Bautista, Beltrán y Benicio, todos hijos de su expareja, Benjamín Vicuña.

“La maternidad fue lo mejor que me pasó en la vida. Me transformó como mujer. Me ubicó, me corrió de mi ego. Es un acto de amor tan grande animarse a ser mamá y después transitarlo… Me parece que es lo más lindo que nos puede pasar como seres humanos. Siempre voy con alguno a cuestas”, dice riendo y señala a Beltrán, que anduvo dando vueltas a su alrededor y jugando con quien se cruzara por el estudio.

– ¿Era algo que anhelabas? ¿O simplemente sucedió?
–No sé si es un anhelo. Me parece que, en algún momento, uno se siente preparado y se atreve a dar ese paso. Por supuesto, te provoca mucho vértigo, porque sabés que es para toda la vida y que conlleva un montón de otras cosas... Pero es un amor tan grande... 

–Decías que te corre del ego…
–Sí, totalmente, porque uno deja de ser prioridad. La prioridad absoluta es el bienestar de tus hijos. Siempre. Lo tenés en cuenta en todo sentido, para cualquier decisión que tomes, grande o pequeña: desde qué almorzamos hoy en casa hasta dónde nos vamos de viaje o qué trabajo acepto. Todo tiene que ver con eso.

–Entre las cosas que vienen, imagino que están los miedos y las inseguridades.
–Uno transita como puede la maternidad. Hay una gran cuota de instinto. Por más que te den muchos consejos de afuera, vas aprendiendo de tus propias experiencias, de tus propios errores, y ellos también te enseñan muchísimo. Mis hijos son completamente distintos uno del otro, y con cada uno yo también tengo que ser distinta como madre. No hay fórmulas, no hay maneras: es la química que hay entre uno y el otro.

–Más allá de cualquier logro laboral, el rol de madre es el que más disfrutás.
–Sí, para mí es lo más lindo del mundo. A mí me encanta mi profesión, me apasiona, pero lo que más me gusta es ser mamá de mis hijos. Es lo mejor que hice en mi vida. No hay ningún proyecto que me pueda salir o que imagine a futuro que me genere la misma alegría. Me fascina que sean superpuros y que estén esperando que les enseñes cada cosa. Es una tarea diaria transmitirles valores, el amor al prójimo, el respeto. Hay que inculcárselos desde que son chiquititos. Después, está la satisfacción que te da comprobar cómo crecen como personas, cómo se desenvuelven en otros ámbitos. En esta vida transitamos muchos pasos. En mi opinión, el de la maternidad es uno de los más importantes. Es nuestra trascendencia.
“Fue un hallazgo”
En Desearás al hombre de tu hermana (de los productores de El ciudadano ilustre y Corazón de león), la pareja de Pampita es Juan Sorini, quien confiesa cómo fue filmar con ella: “Trabajar con Caro fue un hallazgo. La primera vez que nos encontramos fue en diciembre pasado, y de inmediato hubo química, que es algo que puede pasar o no. Enseguida tuvimos muy claro qué tenía que hacer cada uno con su personaje para iluminar el del otro. Me topé con una actriz dispuesta a entregar todo, muy disponible. Justamente, su disponibilidad era mi único temor antes de conocerla, porque su figura es muy grande, está muy expuesta, y proyectos como este requieren una presencia de cuerpo y alma total. Ella estuvo así desde el primer día de los ensayos hasta el último del rodaje. Hoy es una amiga, hay un afecto mutuo: me abrió las puertas de su casa, me presentó a sushijos, a sus amigos, a su pareja. Es la Ofelia perfecta, la que escribió Erika Halvorsen para esta historia”.

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