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Uno para todos


Por Aníbal Vattuone.


Uno para todos
En diferentes áreas se impone con fuerza el modelo de trabajo en equipo. Los especialistas lo definen como una experiencia tan satisfactoria como eficiente. Las razones del fenómeno.

“Nadie es sujeto en la soledad y el aislamiento, sino que siempre se es sujeto entre sujetos: el sentido de la vida humana no es un monólogo, sino que proviene del intercambio de sentidos, de la polifonía coral”, dice el filósofo español Fernando Savater, y vaya si eso se aplica en la actualidad. Prestigiosos expertos e investigaciones recientes coinciden en que, hoy por hoy, el trabajo en equipo es una pieza fundamental en el andamiaje de cualquier sector. Ocurre en esferas como la de la salud, el mundo empresarial, el educacional y, por obvio que parezca, en el universo deportivo.

“En pleno siglo XXI, todas las compañías concuerdan en que es necesario trabajar en conjunto. Pero el reto es poder transformar el discurso en hechos concretos”, comenta Juan Pablo Sanguinetti, consultor senior de Whalecom. Y profundiza: “Esta cualidad no es innata ni espontánea, sino un esfuerzo cotidiano que debe traslucirse en la agenda real. En el presente, hay una brecha grande entre aquellas empresas que lo concretan y aquellas que no. Además, se da otro inconveniente mayor: empresas que creen que trabajan en equipo solo por el hecho de mantener reuniones, largas y frecuentes, en las que nunca termina de emerger cuál es el objetivo”.

Si de tender puentes se trata, Polycom se destaca como un líder global en ayudar a distintos entes a alcanzar nuevos niveles de trabajo en equipo. Con la transformación digital como aliada, impulsa a cada organización a explorar nuevas formas de trabajar, incluso a un ritmo más veloz. Precisamente, un informe que realizó a nivel mundial arrojó que el 62% de los encuestados prefiere el trabajo colaborativo (o sea, trabajo en equipo con la ayuda de la tecnología), para conectarse con otros colegas. 

“El trabajo colaborativo responde a un modelo pedagógico que pone el acento en la interacción y la construcción colectiva de conocimientos que se optimizan cuando se coordinan con el trabajo en red”, diagnostica María Cristina Vasconi, licenciada en Administración y Gestión de la Educación. Y prosigue: “La capacidad para responder a demandas complejas y llevar a cabo adecuadamente diversas tareas supone una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivaciones, valores, actitudes y emociones que se deben movilizar en paralelo para lograr una acción eficaz. Contar con un caudal importante de competencias para trabajar con otros y colaborar en experiencias de aprendizaje es cada vez más necesario en las llamadas sociedades de la información y la comunicación”.

En el ámbito de la salud, el concepto también pica en punta. Así lo explica el doctor Jorge Herrero, especialista en cardiología formado en el Hospital Santojanni: “La medicina es muy amplia y cada uno de sus actores atesora diversas experiencias y niveles de experiencia profesional. La suma de todas las partes hace que se potencien los conocimientos para poder resolver los problemas que aparezcan. En este contexto, el aprendizaje es continuo. El trabajo en equipo nos hace pensar más relajadamente. Nos vuelve más eficientes y más seguros para no cometer ciertos errores. Sin duda, la asistencia del que tenemos al lado, amén de ponernos a prueba, nos hace mejores”.  

Desde Whalecom, Sanguinetti dice que el trabajo en equipo permite fortalecer saberes y capitalizar experiencias como no podría hacerse de forma individual. “Es paradójico, porque, complementariamente, brinda la robustez de no depender de una única persona para poder abrazar resultados y, a la vez, es una excelente manera de provocar el desarrollo de cada integrante del grupo”, esgrime. 

Lo mismo sucede entre las cuatro paredes de las aulas. Al respecto, Vasconi, profesora en Ciencias de la Educación, es clara y contundente: “La colaboración invita a que docentes y estudiantes caminen juntos, sumando entre unos y otros esfuerzos, talentos y competencias. E?incentiva el aprender haciendo, el aprender interactuando y el aprender compartiendo. Asimismo, la riqueza de la cooperación reside en que los estudiantes se nutran reflexionando sobre lo que hacen o dejan de hacer”.

“La exigencia de estos tiempos hace que, difícilmente, un individuo se destaque como podría hacerlo si formara parte de un colectivo que persigue un propósito común”. Juan Pablo Sanguinetti

Claves del trabajo en equipo:

Roles flexibles, objetivos comunes y una mentalidad de gestión sin una mirada egocéntrica del éxito. 

Coaches sí, jefes no: se destacan aquellos que muestran –y no imponen– el camino a seguir.
Adentro de la cancha
En los últimos años, el Barcelona acaparó la atención de propios y extraños por su modo de juego cuasiperfecto. De esta manera, se convirtió, para la gran mayoría, en el mejor equipo de fútbol de todos los tiempos. Liderados por el inconmensurable Lionel Messi, la mejor generación de futbolistas de España se adueñó de semejante halago. ¿Cómo lo consiguieron? Promoviendo lo que se denomina “conciencia de equipo”. Un cuarto de siglo atrás, el holandés Johan Cruyff sembró la semilla y Josep Guardiola la terminó de redondear. 

Según la versión alemana de la Harvard Business Review, hay algunos puntos en la estructura del club que se pueden tener en cuenta para comprender el “fenómeno Barça”: el más relevante es el de la visión común –que incluye a los directivos– en el que se diseña una imagen de los objetivos y el futuro del club. Una vez definidos, se encargan de que tanto los integrantes del equipo como los fanáticos de la institución hagan propias esas metas.

A nivel local, River Plate sobresalió sobre el resto, a tal punto que, en el ranking de clubes del corriente mes, se posicionó en el cuarto lugar, detrás de Real Madrid, Barcelona y Atlético Madrid, y superando a gigantes de la talla de Juventus, Bayern Munich y Manchester United. No son pocos los que dicen que el gran secreto es el grupo que formó Marcelo Gallardo, incluida Sandra Rossi, experta en neurociencias, que aportó sus conocimientos en función de acortar los tiempos de reacción de los jugadores, mejorar su visión periférica y mantener niveles de atención más altos.  

Lo cierto es que, fronteras adentro, cada vez se toma más conciencia de la potencia del conjunto, ya sea a nivel profesional o desde las bases formativas. Martín Salanova, profesor de Educación Física y coordinador de la escuela de fútbol de la filial Tres de Febrero de Racing Club, opina: “Hoy por hoy, trabajar en equipo es condición sine qua non. Cuerpo técnico, psicólogos, nutricionistas y kinesiólogos deben desenvolverse mancomunadamente. En lo que se refiere específicamente a los chicos, hay que enseñarles cuestiones como el respeto y la solidaridad, ya que si ellos no entienden que son parte de un todo, no podrán ni siquiera intentar triunfar en esta profesión. En mi caso, a cargo de chicos que van de los diez a los quince años, persigo conformar un grupo unido, que se hagan amigos, que se establezcan lazos y roles entre ellos. Es primordial que desarrollen el concepto de que si ganamos, ganamos todos”.

Uno de los que hizo un culto del esfuerzo colectivo para convertir los sueños en realidad es Diego Simeone, exitosísimo DT del Atlético de Madrid, al que llevó a la gloria en el último lustro, conquistando la Europa League, la Supercopa de Europa, la Copa del Rey, la Liga de España y la Supercopa de España. En su libro Creer. El desafío de superarse siempre, apunta: “Jugar al fútbol es como vivir, ya que para vivir también hay que conectar lo individual con lo colectivo. Durante mi formación en Vélez, empecé a tener conciencia de lo que es un objetivo de conjunto y a prestarles atención a las funciones que componen un sistema colectivo. Ahí uno funciona como la pieza de una máquina, pero la prestación de la máquina no vale nada si la pieza está suelta”.

“Hoy por hoy, trabajar en equipo es condición sine qua non. A los chicos hay que enseñarles respeto, solidaridad y hacerles entender que son parte de un todo”. Martín Salanova
De la Gestalt a Simeone
A pesar de que se fomenta la tarea en grupo, los individuos no pierden su capacidad de mostrar sus propias fortalezas. Justamente, la labor en equipo resalta la cualidad de cada uno de sus integrantes. “De hecho, si se hace una analogía con el deporte, es posible encontrar que grandes equipos permitieron el lucimiento de sus miembros más talentosos. En todo caso, los buenos equipos son aquellos que asumen que todos los aportes son necesarios, reconocen a cada uno por lo que hace y, complementariamente, pueden identificar y aprovechar a quienes hacen un aporte de orden superior para el logro de los objetivos comunes”, confirma Sanguinetti.  

Desde el campo de la salud, el doctor Herrero recuerda el axioma de la psicología alemana de la Gestalt, que afirma que el todo es más que la suma de las partes. En esa línea, Sanguinetti advierte: “Cuando un equipo logra un funcionamiento excelente, los propios miembros se sorprenden de alcanzar desempeños individuales que ni ellos mismos imaginaban. Por otro lado, los espacios de innovación se dan mucho más en la instancia de interacción con el prójimo que en la creación solitaria. Es que la exigencia de estos tiempos hace que, difícilmente, un individuo, por más saberes que tenga, se destaque como podría hacerlo si formara parte de un colectivo que persigue un propósito común por el que, además, se siente solidariamente responsable”.

Para concluir, otra frase del “Cholo” Simeone, que encierra perfectamente la noción del trabajo en equipo: “A mí me tocó jugar en varios puestos durante mi formación. En ese entonces aprendí ese rasgo de cooperativismo que tiene el juego. Si jugaba un partido de lateral derecho y después volvía a jugar de volante, tenía un mejor conocimiento de lo que el marcador de punta siente cuando pasa al ataque. La experiencia de conocer qué piensan y sienten los demás es muy valiosa cuando hay un objetivo grupal”.
Alemania, el gran ejemplo futbolero
En el año 2000, tras no ganar ni un solo partido en la Eurocopa y quedar último en su grupo, Alemania decidió cambiar. No solo apuntó hacia un concepto de fútbol más armonioso, sino que encaró una metamorfosis en su organización con la finalidad de fortalecer la estructura en conjunto. Así, el orden abarcó tanto a instituciones de primera como segunda división, se puso en marcha un programa de desarrollo de talentos que busca identificar promesas y educarlas, y se prohibió la participación de aquellos clubes que no invirtiesen en inferiores. Con Joachim Löw como entrenador de la selección mayor ¡desde 2006!, el fútbol alemán abrazó la Copa del Mundo de 2014 y la reciente Copa Confederaciones. Como si fuera poco, la Sub-21 también acaba de coronarse campeona de Europa. Para elogiar e imitar.

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