Management


Líderes, hoy


Por Aníbal Vattuone.


Líderes, hoy
Flexibles, comunicativos, pacientes: así son los jefes que se imponen en la actualidad. Virtudes, desventajas y el papel protagónico de los millennials.

¿Qué libro leyó recientemente?”. La pregunta de Alice Waters descolocaba a quienes aspiraban ingresar en su reconocidísimo restaurante Chez Panisse, en Berkeley. De esa manera, la chef estadounidense lograba que los candidatos hablaran sobre temas que, probablemente, no hubiesen considerado relevantes en una entrevista de trabajo. El efecto era, en verdad, positivo: Steve Sullivan, un ayudante de camarero que posteriormente fundó la empresa Acme Bread Company, recuerda que el teléfono del local de Berkeley sonaba a las cuatro de la mañana con llamadas de estudiantes universitarios desesperados por postularse para ser parte del equipo de Waters.

El vocablo “jefe” siempre estuvo teñido de un dejo de desconfianza. No con un sesgo negativo, pero sí con un tono que beneficia la duda. Muchas veces, los líderes se alejan de sus subordinados, poniendo una distancia que –por supuesto– debe existir, pero que no les permite vincularse. En cambio, los head coach más exitosos de la actualidad rodean su prestigio desde la admiración, la sorpresa y la innovación.

“Estos jefes no son como la mayoría, sino que siguen un manual propio. Son intensos y apasionados, e inspiran a otros a que hagan lo mismo. Buscan talentos sin temor y en lugares insólitos. Crean normas de trabajo altas que obligan a los demás a exigirse al máximo. Asumen riesgos dándoles responsabilidades a sus protegidos inexpertos, y, cuando llega el momento adecuado, hasta pueden alentar a sus talentos a superarse fuera de la compañía”, destaca Sidney Finkelstein, director del Centro de Liderazgo de la Tuck School of Business, doctor en Filosofía de la Columbia University, y autor del libro Superjefes, cómo los líderes excepcionales inspiran el talento. 

“La clave para generar equipos de alto rendimiento es buscar la motivación, generando un clima de diálogo abierto”.?
César Laise

En esa misma línea, Paula Molinari, presidente y fundadora de Whalecom, advierte que los jefes del siglo XXI deben hamacarse en un escenario de cambio frenético, con clientes con demandas inéditas, modelos de negocios que se replantean y empleados con aspiraciones distintas a las de antaño. “Deberán, entonces, tener la capacidad de reinventar las empresas para que puedan sobrevivir en un mundo cuyo paradigma se está reconfigurando a partir de algunos pilares ya contundentes: transparencia, integridad, innovación, colaboración, sustentabilidad. Si el siglo pasado fue el de la confrontación, esta Era es la de la colaboración –sentencia. Y profundiza–: Los líderes más valiosos  serán aquellos que impulsen cambios radicales en la forma de operar, que incluirá redefiniciones en tecnología –asegurando mayor automatización y mayor conexión– y en la simplificación y reconfiguración de procesos.

Asimismo, deberán manejar otros tiempos: todos los stakeholders plantearán demandas cada vez más exigentes que requerirán respuestas veloces. Pero no solo ellos deberán ser rápidos en sus decisiones, sino que tendrán que alentar la autonomía de sus colaboradores. Esto implicará repensar las estructuras organizativas. Los nuevos jefes deben ir preparando su tabla de surf porque está llegando un tsunami”.

“Los superjefes siguen un manual propio. Son intensos y apasionados, e inspiran a otros a que hagan lo mismo”.
Sidney Finkelstein

En carne propia

César Laise, gerente de Operaciones Logísticas de una relevante empresa siderúrgica nacional, aporta su visión acerca de cómo cambiaron los tiempos y qué metodologías aplica él: “La clave para generar equipos de alto rendimiento es buscar la motivación, generando un clima de diálogo abierto. En mi caso, el setenta por ciento de mi tiempo lo dedico a hablar con las veinticinco personas que tengo a cargo: les pregunto por sus preocupaciones y trato de resolverles las trabas que tienen a nivel laboral. Todo depende del vínculo que se pueda generar, por lo que es fundamental que todos tengamos ganas de esforzarnos, de crecer”.

Según los expertos, solidez, ética y respeto son tres pilares irrenunciables. Aparte de eso, se están empezando a incorporar ciertas costumbres que, décadas atrás, eran impensadas. "Estamos evaluando la posibilidad de tomar dos días con mi equipo fuera de la oficina para hacer un workshop diferente: sacarlos de la rutina para entender sus temores, sus inquietudes. Puede resultar muy positivo conocernos fuera del ámbito laboral –subraya Laise–.

También me gusta invitar a mentores o coachs para orientar a aquellas personas que toman decisiones. Por último, otro concepto que se debe tener en cuenta es el de utilizar las redes sociales para divulgar cursos o lo que estamos haciendo”.

Matías Schiavone, al frente de una pyme bonaerense de artículos eléctricos, asume una analogía interesante para encarar su rol. Él se figura como un capitán que debe llevar a buen puerto a su barco, lidiando con las situaciones adversas que, diariamente, aparecen a nivel interno y externo. Teniendo conciencia de ello, va corrigiendo el trayecto mediante una "carta de viaje": esto es, objetivos a corto y mediano plazo. "Muchas veces, este plan se torna casi imposible frente a factores macro (relativos a los vaivenes del país) y micro (los concernientes a la empresa misma y a la competencia) –analiza Schiavone. Y prosigue–: Como los contextos suelen ser muy complicados, intento ser lo más simple posible para que mis dirigidos sepan 'leerme', para que capten rápidamente lo que digo, así no se pierde tiempo y se evaden futuros problemas por falta de comunicación. Para ello, son necesarias las reglas claras y los objetivos personales y grupales".

Bienvenidos, millennials
Un estudio de Universum Global anticipa que para 2020, aquellos jóvenes sub-35 representarán el cincuenta por ciento de la fuerza laboral mundial. Muchos de ellos ya ocupan puestos jerárquicos, por lo que la estructura empresarial adoptó diversos cambios, teniendo en cuenta que los nacidos en la década de los ochenta ponen en primer lugar las experiencias laborales positivas o placenteras antes que el sueldo. Entre estos, se puede mencionar una mayor penetración de las herramientas tecnológicas, el trabajo en equipo y el compromiso de las compañías con la sociedad.

Ahora bien, ¿cómo son los “nativos digitales” puertas adentro de la oficina? Según la consultora Deloitte, en una posición senior del organigrama, los millennials defienden los siguientes principios: aprender lo más que se pueda, ser paciente, dedicado y flexible. También cambian de parecer con facilidad, se aburren con rapidez, privilegian lo que sienten antes que el hacer carrera en una empresa, y su promedio de duración en un puesto es de dos años, ya que no les gusta atarse a ninguna silla.

“Los líderes deberán basarse en cinco pilares:?transparencia, integridad, innovación, colaboración y sustentabilidad”.
Paula Molinari

Schiavone es un claro ejemplo del millennial que se anima a llevar adelante su propio emprendimiento. Prudente y muy atento a cada detalle que concierne a los que lo rodean, ofrece sus sensaciones acerca de cómo conduce su empresa: “Me gusta escuchar a mi gente, tener feedback para poder auxiliarlos en sus tareas. Para mí, cuidar lo humano es imperioso. En cuanto a cómo impulsar el talento de los más jóvenes, enfoco el desarrollo estratégico de forma individual y no grupal, ya que, de esta manera, causa más efecto. ¿Qué hago? Planteo retos a corto plazo con capacitación constante, para que traten de absorber conocimiento. Fomento mucho la confianza y otorgo flexibilidad horaria, siempre y cuando se cumplan las ciento sesenta horas mensuales”.

Basta compartir un momento con Schiavone y su equipo para notar cómo trasladan la teoría a la práctica: discuten y cuestionan temas apasionadamente. Los especialistas justifican la irrupción de los millennials en estos puestos basándose en su "modelo mental": son transparentes, frontales, sociales, distendidos, comunicativos. Su déficit, afirman, quizá sea la toma de decisiones. Pero lo que tratan de alcanzar es el acortamiento de las distancias. Y esto excede a los jóvenes: sin límites de edad, es una tendencia que se está imponiendo en los jefes actuales. Hoy se apuesta más a la colaboración y a la horizontalidad. Traducido: líderes y equipo más cercanos.

Características y adoración
En Superjefes, cómo los líderes excepcionales inspiran el talento, Sidney Finkelstein encontró distintas características de los jefes que hacen crecer al resto. Para eso se valió de ejemplos antiguos y de paradigmas modernos, personas que cambiaron la industria de su rubro. Según Finkelstein, hay una serie de atributos que se destacan, como ser la naturaleza imaginativa, la integridad y la autenticidad. En esos rasgos podría habitar un jefe que debería guiar el camino con soltura e inteligencia. Agrega Finkelstein: “Con este tipo de jefes, muchas veces encontré algo similar al síndrome de Estocolmo del liderazgo: los empleados se exigen hasta sus límites por ellos, pero, en lugar de ofenderse, sienten aún más lealtad. Harán lo que sea para no decepcionar a esta figura más grande que la vida misma, anhelando agrandarla”.

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