Entrevista


Pequeño gigante


Por Nicolás Armellín.


Pequeño gigante
Diego Schwartzman pisa cada vez más fuerte en el mundo del tenis. Es el segundo argentino mejor ubicado en el ranking ATP y ya se les anima a las grandes figuras del circuito.

Ahí viene mi entrenador”, comenta entre risas Diego Schwartzman, mientras que Juan Ignacio Chela, raqueta en mano, se acerca junto a Mariano Zabaleta. Desde agosto del año pasado, el “flaco” de Ciudad Evita secunda a “Peque” entre bromas que van y vienen: sin dudas, el equipo se entretiene. “Ahora tengo que hacer físico. Tenis por la tarde –detalla Diego. Y ahonda sobre el vínculo con Chela–: Es una persona alegre, que hace muchos chistes. Cuando entramos a la cancha nos ponemos serios, pero ayuda trabajar con alguien que coincida con mi forma de ser. Más allá de cuestiones técnicas, él me transmite lo que vivió como jugador y la manera en que se preparaba antes y durante los torneos”.

“Peque” sonríe, siempre sonríe. Y no es para menos. Hoy, este deportista gigante de ciento setenta centímetros es el segundo argentino mejor posicionado del ranking ATP (al cierre de esta edición, figuraba 41°, a solo seis casilleros de Juan Martín Del Potro). Su consolidación tuvo uno de sus picos máximos cuando derrotó al español David Ferrer en el Masters 1000 de Miami. “Jugué uno de mis mejores partidos. Estuve sólido, muy tranquilo. Ferrer es uno de los grandes, nunca deja de luchar. Ganarle fue un honor, una victoria de renombre”, recuerda sobre el inolvidable y categórico 6-2 y 6-3.

–Tenés 24 años. El balance hasta ahora es muy bueno…
–Sí, totalmente. Con los años fui mejorando en mi juego y eso se tradujo en el ranking, por lo que es bastante positivo. Cuando vas creciendo, te conocés más a vos mismo y cambiás la manera de entrenar y alimentarte; entendés cuándo hay que seguir compitiendo y cuándo es necesario parar y optar por un tiempo libre; y sabés manejar mejor  las victorias y las derrotas. Durante los últimos meses, me fue muy bien. Ahora tengo que asimilar todas esas experiencias para poder repetir este año y los que vienen. E intentar ser regular y terminar de conocerme para rendir al máximo.

La entrevista transcurre en el Racket Club, ubicado en esa Buenos Aires que no solo lo vio nacer, sino que le regaló sus primeras sonrisas deportivas. “En esta ciudad logré mi primer partido ATP y también mi primer título de Challenger. Jugar en casa te permite estar con tu familia, con tus amigos... A veces, la presencia de las personas queridas te juega en contra por los nervios, pero hay que tratar de sacar provecho, porque es algo que se da muy pocas veces, como cuando jugamos la Copa Davis de local”, desliza este acérrimo hincha de Boca. 

Previsiblemente, se colaron las dos palabras mágicas: Copa Davis. Diego todavía mastica bronca por esa distención en el isquiotibial derecho que lo privó de ser parte del equipo argentino en su primera (y fallida) presentación en este 2017, frente a Italia. “Fue una desilusión no poder estar. En Australia, 'Orsa' (NDR: el capitán, Daniel Orsanic) me había dicho que iba a jugar en singles tanto el viernes como el domingo. Yo me preparé al máximo para encarar dos días con partidos a cinco sets, pero no pudo ser –destaca. Y analiza sobre la derrota–: Después del 0-2, estábamos bien internamente, aunque veíamos difícil la recuperación porque los italianos tienen un muy buen equipo. Casi lo damos vuelta, pero Fabio Fognini alcanzó un gran nivel durante los últimos sets. Fue una serie peleada, que se perdió por detalles. Después de salir campeones, hubiese sido muy duro terminar con un global de 0-3. Dejamos una buena imagen”.

En septiembre, el combinado local deberá afrontar el repechaje ante?Kazajistán para permanecer dentro del Grupo Mundial. “Peque”, que cada vez pisa más fuerte dentro del plantel de Orsanic, pide que no se pierdan las posibilidades que abrió conquistar la Ensaladera. “Ganarla fue increíble. Jugamos todos los partidos como visitantes, sin ser candidatos, en superficies que no se elegían y contra rivales durísimos. En Croacia nos veía como favoritos, pero empecé a dudar después de perder el dobles y con el 0-2 de Juan Martín ante Marin Cilic. Por suerte, pudimos darlo vuelta y el broche de oro fue la manera en que Federico Delbonis ganó el quinto punto”, repasa sobre la final de Zagreb.

–¿De qué manera debería repercutir la consagración?
–Lo ideal sería que funcione de puente para profundizar la formación de los chicos que recién están arrancando. Debería favorecer a que se organicen mayor cantidad de torneos, a que se invierta más dinero en este deporte. Es muy raro que no tengamos buenas canchas de cemento o de pasto. También debería existir un lugar en donde podamos entrenar: la Asociación Argentina de Tenis sigue sin contar con un centro propio. Esto tampoco nos ayuda en el armado del calendario, ya que no podemos permanecer en el país para prepararnos como debiera ser. Además, ese centro es fundamental para que los más jóvenes puedan aprender y cuenten con un gimnasio o un masajista. Sería un lugar de apoyo, sobre todo para aquellos que no tienen muchas posibilidades económicas.

Detrás de los flashes
En esta gran carrera que va en ascenso, Schwartzman ya lleva siete años transitados en el profesionalismo. En ese camino, dice, la familia y los amigos son fundamentales. “Más allá de acompañar, es clave que sepan cuándo a uno le tienen que hablar de tenis y cuándo no. Los afectos son importantes en el día a día, más allá de las distancias”, sostiene.

–¿Disfrutás de tu profesión?
–Sí, igual confieso que me hubiese gustado ser futbolista, ¡pero me di cuenta de que jugaba mejor al tenis que a la pelota! Volviendo a la pregunta, claro que disfruto. El tiempo pasa volando: viajás cada pocos días de un destino a otro, entre partidos, torneos y rutinas. Sin embargo, muchas veces cuesta trasladarse tanto y estar mucho tiempo solo, no es fácil para la cabeza, sobre todo cuando sos chico. Después, te vas acostumbrando. 

–¿Qué les aconsejarías a aquellos que están arrancando?
–Lo mismo: que disfruten. Por supuesto, no pueden desconocer que hay que hacer un esfuerzo enorme: van a encontrar muchas piedras en el camino y no todos van a poder llegar a ser profesionales. Tienen que ir paso a paso y nada ni nadie los debe apurar. Esto lo digo porque, muchas veces, los padres se ponen bastante ansiosos y eso no colabora para nada. La vida del tenista es muy difícil, contrariamente de lo que la gente cree. Viajás, sí, pero no recorrés ninguna ciudad. Más allá de pasar buenos momentos, todo pasa muy rápido. Es una carrera relativamente corta, por lo que hay que saber tomárselo con calma. Tenés que jugar si sentís ganas de hacerlo, porque lo más importante es dedicarse a lo que uno le gusta.

–¿Qué sigue, “Peque”? ¿Qué es lo que se viene?
–Ahora quiero seguir superándome, ganar partidos en todas las superficies para mantener el ranking y mejorarlo. La verdad es que uno siempre mira la posición en la que está. Las cosas se están dando bien y estoy con confianza, que es primordial. Por otro lado, ser reconocido por lo que uno hace es muy lindo, de lo más gratificante.

Identikit
•Nació en Buenos Aires, el 16 de agosto de 1992.
•Es tenista profesional desde 2010.
•Ranking ATP: 41°. Entre los argentinos, se encuentra por detrás de Juan Martín Del Potro (35°) y por encima de Federico Delbonis (51°).
•Títulos ATP: El de Estambul, en 2016, ante Grigor Dimitrov. También alcanzó la final en Antwerp 2016, aunque allí cayó con Richard Gasquet.
•Títulos Challengers: Uno en Buenos Aires (2012), otro en Aix-en-Provence (2014) y el restante en Praga (2014). 
En dobles se quedó con otro de Buenos Aires (2013, junto a Máximo González) y con el de San Pablo (2014, junto a Guido Pella).

Ping Pong
Un torneo: El Australian Open es uno de los que más me gustan. Melbourne me encanta y el club, también. 
Roland Garros: Allí parecemos locales, está lleno de argentinos. París es hermoso y el club es espectacular, pero siempre hay mucha gente. A veces cuesta un poco. 
Un jugador para compartir cancha: La paso bien con Guido Pella, con “Pico” Mónaco y con “Fede” Coria. Con “Rafa” Nadal y Roger Federer comparto entrenamientos: sorprende la humildad que tienen. 
Un jugador para no enfrentar: Ivo Karlovic. No me gusta jugar contra grandes sacadores, es pesado.
Golpe por golpe: La mentalidad de Nadal, la derecha de Dominic Thiem, el revés a dos manos de Andy Murray, la volea y el saque de Federer y la velocidad de Kei Nishikori.
Fútbol: De vez en cuando juego un picado con amigos, pero trato de evitarlo por miedo a lesionarme. 
Una comida: El asado, por todo lo que genera el ritual de prender el fuego, la picadita previa... 
Un lugar de vacaciones: La Costa argentina.

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