Espectáculos


Detrás de los éxitos


Por Juan Martínez.


Detrás de los éxitos
Algunos de los autores más destacados del país revelan los entretelones de las tiras que brillan en la pantalla chica. ¿Cómo escriben y en qué se inspiran?

Para distraernos, para ilusionarnos, para emocionarnos o reírnos. Para entretenernos e incluso, para entendernos. Para todo eso, consumimos ficción. A pesar de su franco retroceso en los últimos años, la TV continúa ostentando un lugar de privilegio como medio difusor de esas historias.

Por lo general, se suele hablar de los personajes más visibles de esta industria: los actores y actrices, que son quienes firman autógrafos y acumulan fans. ¿Pero quiénes son los que cranean y producen esos argumentos con los que tanto nos conectamos?

Antes de grabar, incluso antes de escribir, hay una idea, que puede llegar desde una productora o desde un autor. “Existen las dos variantes. Generalmente, en la Argentina los productores te citan con una suerte de idea madre, diciéndote por ejemplo: ‘Quiero contarle a la sociedad cómo tres chicas salen de un neuropsiquiátrico’. Después, es el autor el que se tiene que encargar de armar todo ese mundo y sostener cada uno de los capítulos. La otra forma es presentar en conjunto la idea y el guion, pero eso ocurre la menor cantidad de veces”, explica Pablo Lago, autor de los guiones de Lalola, Locas de amor, Tratame bien y La leona.

Marcela Guerty incursionó en el medio como actriz, pero se fue apasionando por el universo autoral. Digamos también que las exigencias de escritura y reescritura casi permanentes de las tiras diarias la obligaron a relegar el oficio de pararse frente a las cámaras. "Las propuestas suelen aparecer chiquitas. A partir de eso, se empieza a elaborar en profundidad cada personaje, por dónde va a ir, el tono que tendrá. A medida que eso se va desarrollando, surge la trama. De cualquier forma, todo depende del proyecto, ya que no es lo mismo una novela que una comedia, ni un unitario que una serie. Cada género necesita algo diferente: un unitario puede ser más denso, oscuro y dramático que una novela”, añade quien se destacó trabajando en los guiones de Soy gitano, El hombre de tu vida, Sres. papis y Padre Coraje.
 
A fines del año pasado, y luego de participar como dialoguista en muchos proyectos, Carolina Parmo tuvo su primera experiencia como cabeza autoral en Por amarte así, un clásico culebrón que cubrió las tardes televisivas. Ella confirma la entera disposición que requiere una tira diaria: “Se trabaja sin reloj, y con una celeridad y una presión a la que hay que acostumbrarse. Si se graba hasta las seis de la tarde y, por algún motivo, surge la necesidad de modificar algo para arrancar al otro día bien temprano, hay que hacerlo sin importar la hora que sea. Esto es así, sobre todo, cuando el programa está al aire. El aire te corre”.

Factores climáticos, un repentino problema de salud de uno de los actores y conflictos entre los integrantes del elenco, son solo algunos de los motivos más comunes por los que se puede barajar y dar de nuevo alrededor de un guion. También existen casos en los que, por la recepción del público, se reacomodan partes de la historia para darles mayor relevancia a ciertas situaciones o personajes, siempre intentando respetar la esencia inicial del proyecto. “Son gajes del oficio. Uno se acostumbra, pero no es agradable ni lo más aconsejable para un producto ir cambiando por el rating del día. Al contrario, yo creo que un producto es más sólido, más orgánico y más coherente cuando se lo trabaja con tiempo”, opina Lago, quien con La leona experimentó una forma atípica y creciente de producir ficción en nuestro país: antes de emitir el primer capítulo, toda la tira había sido grabada. Lo mismo sucedió con Amar después de amar (ADDA) o con Divina, está en tu corazón.

Entre los autores de ADDA, está Erika Halvorsen, que desembarcó en la TV tras escribir guiones para teatro. “Cuando escribís un guion sabés que el papel siempre va a ser reinterpretado por un director y por los actores. Hay toda una cadena de realización entre lo que yo escribo y el destinatario, que es el público –señala quien también se desarrolló como novelista, destacándose por El hilo rojo (adaptada al cine). Y prosigue: –En el caso de un libro, yo trato de generar imágenes en la cabeza del lector y buscar las palabras. En la tele, el espectador tiene mil opciones y el control remoto en la mano. Hay que tratar de sorprenderlo e identificarlo. Cuando está viendo algo, quiere conmoverse o reírse, por lo que ninguna escena puede estar de relleno: todas tienen que invitar a la que sigue. Sería como agarrarlo de la mano para que quiera atravesar ese camino hasta el final”.
Tiempo nuevo
Pasar de la actuación a lo autoral no es una excepción a la regla y hasta puede ser de gran utilidad para encarar esta tarea. Como Guerty, Marta Betoldi primero se probó como actriz, pero siempre tuvo latente ese bichito que le había picado de chica cuando decidió estudiar Letras. Su antes y después fue en 2008, cuando escribió el unitario Socias. De ahí en más, encabezó los equipos autorales de Cuando me sonreís, Ciega a citas, Solamente vos y Esperanza mía, entre otros programas. Ahora está trabajando en Simona –la tira juvenil que liderará Ángela Torres– y en Edha –la primera serie original producida por Netflix en la Argentina–. ¿Cuáles son las diferencias entre el mercado vernáculo y el internacional? Betoldi lo responde: “Se trabaja de una manera muy distinta. Para el extranjero hay que armar el libro, los storylines, los puntos de giro de cada envío, la proyección para la segunda temporada... y recién ahí uno puede ponerse a escribir el primer capítulo. Todo ese proceso demanda un año aproximadamente. Claro, Netflix puede permitírselo sin necesitar de los ingresos que arroja el producto cuando sale al aire. En nuestro país, el dinero para producir es ostensiblemente menor. Tenés que adecuarte a un esquema más acotado”.

El económico no es un punto menor, ya que la ficción es uno de los formatos más onerosos que existen, lo que hace que por estos pagos, se produzca cada vez menos. Pablo Culell, director de contenidos y producción en Underground, destaca al respecto: “Este es nuestro gran inconveniente, porque, por otro lado, la Argentina tiene muchísimo talento en lo que se refiere a recursos humanos y técnicos, que es donde radica la fuerza más grande: actores, directores, guionistas. Allí brilla y se luce nuestra televisión, es donde puede demostrar el potencial que tiene, tanto a nivel local como internacional”.

Por su parte, Diego Andrasnik, productor ejecutivo en Pol-ka, considera que la producción de ficciones no está en retirada, sino que mutó. "Hoy contamos con varias plataformas y con diversos públicos. Atravesamos una actualidad en la que la dispersión de audiencia dificulta captar espectadores y sustentar el negocio de la manera en la que se hacía hace diez años. Ese es el mayor cambio que estamos experimentando en este tiempo. Es un desafío saber llegar a esas audiencias. En la televisión de aire hay que tratar de captar el momento y tener contenido acorde. Pero, a su vez, hay que estar presente en las otras plataformas. Esto significa que debemos agudizar el ingenio y el oído, y estar donde hay que estar”.

La pionera en esto de reinventarse y diversificar sus productos televisivos fue Cris Morena con sus tiras infantojuveniles. Para comprenderlo mejor, Betoldi explica el armado de toda la estructura alrededor de un proyecto de estas características: “En Esperanza mía hicimos lo que se denomina '360': incluye teatro, libros, banda de sonido, discos. Al plantearlo con tantas aristas, se escribe el guion pensando en que tenés que hacer una plataforma digital que lo apoye o en que hay que incorporar canciones porque después quizá se hace la adaptación al teatro”.

Coproducción con cadenas internacionales, preventa del formato a otros países... Todas son variantes válidas que permiten que la industria de la ficción nacional siga en movimiento, aprovechando un caudal de talento que, como sucede en otros rincones del mundo, excede a las posibilidades de la televisión y sobrevivirá aunque cambien las plataformas que lo difundan.
El perfil de los autores
• Pablo Lago: “Me interesan las historias cotidianas. Mis personajes son humanos y reconocibles, incluso por sus imperfecciones. No me interesa que sean virtuosos, sino que sean dueños de ese componente de bondad y maldad que tenemos todos”.
• Erika Halvorsen: “Me gustan los personajes apasionados, no sirvo para escribir cosas tibias. Necesito audacia”.
• Marcela Guerty: “Me siento más afín con el humor y lo emotivo, del estilo El hombre de tu vida o Culpables”.
• Carolina Parmo: “Soy muy del culebrón. Sigo creyendo en ese tipo de historias: el amor como móvil y génesis de todo. A veces se critica mucho ese género porque se dice que se exagera todo. No es así: lo que allí pasa quisiéramos hacerlo por alguien en la vida cotidiana, pero no nos animamos”.
• Marta Betoldi: “Tengo una tendencia a la comedia dramática y romántica femenina. Me gustan mucho los antihéroes. A todos los personajes les pateo las rodillas en el primer capítulo para que hagan el camino del héroe desde el antihéroe. No me gustan los que lo pueden todo, sino los que son neuróticos y tienen falencias, conflictos”.

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