Entrevista


“Soy obsesiva para trabajar”


Por Carmen Ochoa.


“Soy obsesiva para trabajar”
Metódica y autoexigente, Laura Novoa celebra tres décadas de carrera con un 2017 todoterreno: hizo teatro, volvió a la tele y se la verá en cine.

Distendida y al natural, Laura Novoa llega al estudio fotográfico para ser entrevistada y amablemente saluda a todos los presentes. Incluso, antes de encender el grabador, conversa como si nos conociera de antemano. Los hijos, los viajes, la profesión, las plantas... Los temas se suceden unos a otros, y aunque el recreo podría seguir, es ella la que nos alienta para comenzar a trabajar: “¡Vamos, vamos! ¡Que somos un gran equipo!”, avivará en más de una ocasión.

Paradójicamente, en el grupo somos cinco mujeres, la misma cantidad de compañeras que tuvo en Falladas, la obra de teatro escrita y dirigida por Juan José Muscari, en la que participó antes de embarcarse en sus nuevos proyectos: la miniserie Supermax (una coproducción argentino-brasileña de Daniel Burman), el filme Las grietas de Jara (con el director Nicolás Gil Lavedra), y la comedia televisiva Fanny, la fan (de la productora Underground para Telefé). “Lo primero que evalúo a la hora de elegir un nuevo proyecto es que me guste –confiesa–. Después, que acompañe los diferentes ciclos de mi vida y de mi profesión, ya que también me planteo metas para avanzar. A veces, este crecimiento tiene que ver con mi carrera artística, otras con las ganas de renovarme, o de contar con más tiempo para mis actividades. Para mí es fundamental balancear el trabajo con lo personal. Lo laboral no puede interferir con otras áreas de mi vida, porque si no, después no tengo nada para dar”.

En Fanny, la fan, Laura comparte cartel con Agustina Cherri, Nicolás Furtado y Luciano Cáceres. El productor es Sebastián Ortega  

Hija del genial Pepe Novoa, actor reconocido y siempre vigente, Laura sintió desde temprana edad que quería seguir su mismo camino. “Mi pediatra, que ahora también es la pediatra de mis hijos, siempre me cuenta que a los cinco años me paré frente a ella y declaré que quería ser actriz”, recuerda. Sin embargo, a pesar de que presentarse a los castings o conseguir algún papel podría haber resultado más sencillo, su padre no la dejó actuar hasta que no terminara el colegio secundario. Mientras tanto, Laura no se quedó de brazos cruzados y, durante años, se preparó en varias escuelas de teatro esperando su oportunidad. “Para pagarme las clases de actuación, trabajé en canchas de tenis, repartiendo volantes o animando fiestas infantiles. Amén de las intenciones de mi papá, en mi casa tampoco había dinero para que yo estudiara teatro. Esta profesión es así: económicamente inestable”, define.

– ¿Por eso tu papá no te dejaba actuar?
–No, no era por eso, pero en aquel momento yo no lo entendía y lo odiaba (risas). Ahora que mi hija también quiere ser actriz, lo comprendo perfectamente. Mi papá conocía el medio y, a la distancia, agradezco que haya tomado esa decisión porque, por más que los chicos piensen que actuar es un juego, no es lindo exponerse a los castings, pasar tantas horas de grabación en los estudios ni tener una cotidianidad distinta al resto de tus amigos o compañeros. La popularidad los hace diferentes, ya no son iguales que los otros chicos de su edad, y hoy no alcanza solo con la contención familiar para no ser absorbidos por la fama. Uno tiene que poseer una gran personalidad, y eso llega con la madurez. Incluso, esa maduración es la que después te lleva a interpretar con soltura diferentes papeles y personajes.
Multifacética
En Fanny, la fan, interpreta a una madre miedosa, obsesiva y sobreprotectora. En Supermax es Lorna, una mujer mentalmente alterada, que vivió secuestrada durante años en una cárcel abandonada. Y en Las grietas de Jara (película basada en el libro de Claudia Piñeiro) será Laura, quien, según la propia actriz, representa lo peor que va quedando de uno mismo. “Siempre digo que estudié más años de teatro de los que quizá se necesitan. Por eso, además de aplicar todo lo aprendido, investigo previamente a cada personaje y armo un estudio sobre ellos. Sí, soy un poquito obsesiva para trabajar, a todo le pongo mucha pasión, y eso se nota en la elaboración de mis papeles”, afirma.

–Se nota que son roles psicológicamente complejos...
–Sí, mi astróloga dice que los personajes no llegan porque sí, sino que a mí me pasa algo que los atrae. En Las grietas de Jara, siento que a esta esposa que encarno le fueron sacando lo más lindo de su vida, hasta que perdió su luz y se transformó en lo peor, casi sin darse cuenta. Incluso, ya no comparte nada con su pareja. Entonces, uno se pregunta: ¿Por qué están juntos? O sea… ¡un espanto! (risas). Pero me divierte representar esas situaciones oscuras. Ojalá todo lo que trabajé para lograrlo me haya salido bien y se refleje en la pantalla.

En Las grietas de Jara Laura vuelve a ser dirigida por Nicolás Gil Lavedra. “Con él filmamos Verdades verdaderas. Cada vez que me embarco en un proyecto, conecto fuertemente con el director”

– ¿Armás una especie de micromundo para tus personajes?
–Sí, totalmente… Es que les dedico bastante tiempo. No busco volcar nada de mi personalidad en ellos, aunque, sin dudas, tendrán algo mío, pero no de forma consciente.

–Decís que casi no estudiás los guiones. ¿Por qué?
–Porque tengo muchísima memoria. Me acuerdo de todo. De chiquita era disléxica, así que se ve que ante la dificultad de no poder ingresar en el mundo escolar como la mayoría, lo compensé con esta memoria. Lo que en un momento fue un problema y una dolencia, lo convertí en parte de mi don. Ojalá todos los chicos tuvieran la chance de desarrollar su propia personalidad y tener su oportunidad. Sin embargo, lo que muchas veces sucede en las escuelas es que igualan a los alumnos para que sigan avanzando. Eso no permite que puedan desplegar su habilidad de forma individual.

– ¿Pensás que nuestro sistema educativo podría cambiar?
–Quizás, pero falta mucho tiempo para que se deje de castigar la diferencia. Mientras, los niños que no siguen ciertos parámetros sufren como lo hacía yo. Por eso, está bueno que sepan que pueden transformar ese sufrimiento en un don, y hasta en una profesión. No siempre es negativo el desinterés por las matemáticas, puede llegar a dar lugar a la música o a la pintura, como un canal de comunicación alternativo.

– ¿Cuál sería tu consejo para los nuevos actores?
–Cada vez que me proponían dar clases de teatro, fantaseaba con eso: ¿Cómo sería mi escuela? ¿Que querría enseñarles a los jóvenes? Primero, les diría que no importa "ser" actor. La gente tiene como una fantasía con respecto a esta profesión, de igual forma que la tiene con el futbolista: si te ven en la televisión o sos famoso, significa que te salvaste. Y, justamente, a mí esa es la parte que menos me interesa. Esa es la cáscara de la profesión y no es lo que se debe buscar. Si se aspira a ser artista, lo importante es serlo, y no limitarse solo a ser un actor famoso. Eso puede darse, como no... ¡A veces hasta ni siquiera puede elegirse!

–Siendo actriz, e hija de un actor, atravesaste las diferentes facetas de la popularidad…
– ¡Las viví todas! Sin embargo, la fama incluye situaciones que hay que saber sobrellevar, como cuando la gente te para todo el tiempo en la calle. O que tu aprobación o desaprobación dependan del espectador que te mira o del productor que te convoca –o no– para proponerte determinados papeles… Poner el poder en el otro en muy nocivo. Si tuviera una escuela de teatro, trataría de cambiar eso: la libertad del artista, más allá de ser famoso o no.

–Sobre todo en la actualidad, cuando muchos solo son conocidos por tener seguidores en las redes sociales...
– ¡Tal cual! Mi novio no tiene idea de lo que ocurre en este medio y muchas veces me habla de gente que es conocida, pero que no son artistas, y no sé cómo explicarle que ellos no tienen nada que ver conmigo o con mi profesión… ¡Ni siquiera los conozco! El secreto de todo esto pasa por sacarte el maquillaje a la noche en tu casa, junto a tu afectos, y sentirte contento con lo que estás haciendo. Que seas buena gente, y que trates de dejar el mundo en mejores condiciones de lo que lo encontraste. A eso hay que apuntar, porque ninguna profesión sirve de nada si para llegar vas pisando cabezas.
Confieso que he actuado
De Socorro, 5to año –su primer éxito– a Fanny, la fan pasaron casi treinta años. En el medio, una catarata de éxitos en la pantalla chica (Poliladron, Trillizos, dijo la partera, Hombres de honor, Mujeres de nadie, Botineras, Dulce amor y Sres. Papis), en el teatro (Romeo y Julieta, En casa/En Kabul, La mujer del domingo y Falladas) y en el cine (La furia, Cohen vs. Rosi, La venganza y Ay, Juancito). Algunos de los personajes más fuertes que interpretó fueron Estela de Carlotto (en el filme Verdades verdaderas) y Eva Perón (en la película Ay Juancito y en el unitario televisivo Lo que el tiempo nos dejó).

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte