Entrevista


Ir detrás de los sueños


Por Belén Herrera.


Ir detrás de los sueños
Mariano Martínez suma un nuevo desafío en su profesión: Amar después de amar. Mientras fantasea con poder dedicarse a la producción, cuenta cómo vive, habla de sus hijos y de su trabajo.

Si no hubiera aparecido el casting en el que buscaban un novio para el personaje de Valeria Britos en La nena cuando Mariano Martínez tenía 16 años, tal vez hoy este galán sería veterinario. Por aquellos días de verano, después de presentarse a un gran número de audiciones y no quedar, había decidido que terminaría el secundario y se anotaría en la universidad. Pero mientras iba al colegio y alternaba con trabajos temporarios como mozo, lavaplatos y repartidor de volantes y de pizza, apareció el casting que le cambiaría la vida para siempre y que hasta ahora le permite vivir bien de lo que más le gusta: la actuación.

Hoy, sentado en un bar del centro de Nordelta, en la Zona Norte de la provincia de Buenos Aires, dice: “Creo que gracias a lo que me pasó con ese casting hoy tengo lo que tengo y me pude formar como lo hice. Fue una carrera con esfuerzo y gratificación”. Martínez (38) hace una pequeña pausa, y con un tono todavía más firme sentencia: “Mirando para atrás, me parece que fue lo mejor que me podría haber pasado”.

Es que, desde que comenzó en aquel programa, el padre de Olivia y Milo nunca paró de trabajar. Participó en Gasoleros, Campeones y fue protagonista de Son amores, Una familia especial, Alma pirata, Son de fierro, Valientes y Los únicos. En 2015 junto con Lali Espósito encabezaron el éxito Esperanza mía. Y en cine, participó en películas como El faro, Peligrosa obsesión, Güelcom y La pelea de mi vida, entre otras. El lunes 16 de enero estrenará Amar después de amar en el prime time de Telefe junto a Isabel Macedo, Eleonora Wexler y Federico Amador. En esta suerte de policial contado en dos tiempos, él se pone en la piel de Santiago Alvarado quien, a partir de un accidente, descubre que su esposa recientemente muerta lo engañaba con un amigo.

– ¿Cómo es tu personaje en Amar después de amar?
–Es un policía retirado devenido en albañil, que después se convierte en constructor. Un hombre de pocas palabras, poco demostrativo afectivamente, pero muy buena persona, muy fiel, muy seguro de sí mismo, siempre con ganas de crecer. Ama a su familia por sobre todas las cosas. Tiene una relación tensa con sus hijos por esa cosa de ser un poco hosco, pero da todo por ellos. A su mujer también la ama. Pero evidentemente, en los últimos años ella no estaba bien con él, aunque él pensaba que era un altibajo propio de las parejas. Nunca duda de su amigo ni de ella. 

– ¿Cómo creés que será la experiencia de salir al aire con toda la tira ya grabada?
–No estaba definido así. A mí me llamaron para hacer un programa para el 2016 y por eso lo hice. No sé cómo resultará la experiencia. Me hubiese gustado que saliera al aire al mismo tiempo que grabábamos, porque es una tira y de esa manera podés ir evaluando qué va sintiendo el público. Al margen de eso, a esta altura ya me acostumbré a la idea. Ya pasé por todos los estados de ánimo que uno sufre cuando se entera de que algo no va a ser de la manera que lo pensó, pero entiendo cómo es hoy la televisión.

– ¿Sos de mirar tus trabajos?
–Si puedo, sí soy de mirarme. Me parece que es necesario para chequearte, para ver si estás bien, para ver el ritmo y la continuidad dramática del relato porque se graba todo mezclado. Más allá de que haya gente que se dedica después a editar, está bueno que los actores miremos lo que hacemos.

–En esta oportunidad hacés de papá de adolescentes, ¿Cómo fue la preparación para tu personaje?
–Técnicamente me preparé con una coach vocal, con una técnica hablada y cantada que te da otra presencia y que para mi personaje me sirvió un montón. Y después hice un gran trabajo con los directores. Estuve muy concentrado, sabía que con mi personaje tenía que mostrar algo diferente, una faceta nueva que no había explorado aún. Algo mucho más interno, más elaborado. Sentí que en este trabajo junto a todo el equipo y mis compañeros mostré algo distinto, que es lo que requería el personaje. Estoy tranquilo con eso y espero que se note.

– ¿Alguna vez sentiste que la popularidad te estaba mareando, perdiste un poco tu eje?
–No. Nunca compré lo que vendía. Siempre fui de una determinada manera y la seguí manteniendo incluso siendo famoso. Era calentón e impulsivo antes de ser conocido y ahora soy igual. Pero marearme o creérmela no, al contrario. No siento que sea más que nadie ni que le deba nada a nadie. El camino lo hice yo. Nadie te regala nada: ni el público ni los productores. Nadie mira un programa porque sos buena persona ni te contrata por eso. Yo soy buena persona o buen compañero o me saco una foto en la calle con la gente porque a mí me gusta y tengo ganas, no porque sienta que le debo algo a alguien.

– ¿Cómo te llevás con la exposición?
–Estoy acostumbrado, pero igual a veces me pesa un poco. Cuando pasan cosas lindas está todo bien, pero cuando hay temas que no te interesa que se sepan y se divulgan, es feo y la sufro. Es la parte que menos me complace de mi trabajo. A nadie le gusta que se revelen temas íntimos. Igual lo manejo lo mejor posible y trato de que no me afecte en mi vida cotidiana y sobre todo a los chicos.
 
– ¿Lográs mantenerte al margen?
–Estoy al margen porque no consumo nada. No miro televisión, no es una postura es que no tengo tiempo. Sí miro algunas series y mis hijos cuando miran tele, miran Netflix. Me informo lo justo y necesario.

– ¿Si tus hijos te pidieran actuar, los dejarías?
–Olivia me pide actuar hoy por hoy. Yo no sé si quiero que actúe en una novela con el compromiso de trabajar a diario. Me gustaría que conserve su libertad de niña para ir al cole o para hacer actividades que también la van formando. Tiene la suerte de poder hacerlo. Pero le dije que, de a poco, si quiere ir a algún casting para ir probando, no tengo problema. De hecho, la anotamos en una agencia, pero no quiero que se meta de lleno en una novela con todo lo que  eso implica. Si después ella se da cuenta de que eso es lo que quiere para su vida, la voy a acompañar.

– ¿Tus hijos entienden tu trabajo?
–A veces les molesta un poco la exposición, estar comiendo y que quieran sacarte una foto. Pero les explico que está bueno que pase eso porque quiere decir que mi trabajo gusta a la gente. Si vienen a pedirte una selfie cuando terminaste de comer, está todo bien. Es el reconocimiento y es halagador. Es saber que lo que hacés le llega al público como imagino que a un arquitecto le debe gustar que le digan: “¡Qué buen edificio hiciste!”.

– ¿Qué cosas te gusta hacer con ellos?
–Todo. Me gusta vivir la vida con ellos. Verlos todos los días. Tenemos varios días en común porque con Juli (Giambroni), por suerte, nos llevamos bárbaro. Quiero estar presente y serles útil en el camino de la vida.
 
–Cuando eras chico y fantaseabas con ser actor, ¿imaginabas lo que al final conseguiste?
–Sí. Cuando pienso en las cosas que quiero que me sucedan, por ejemplo ahora que me encantaría producir y vivir de eso como vivo de la actuación, fantaseo a lo grande. Sí, pensaba este presente, más allá de que al comienzo todo fue complicado, no pegaba un casting y todo se hacía muy lejano y hasta pensé en desistir. Ahora, a la distancia, creo que tal vez, si hubiera comenzado Veterinaria, seguramente a los dos meses hubiera insistido con la actuación. En 2011 y 2012 produje Mi problema con las mujeres, fue todo un tema convencer a la gente a que apostara.

– ¿Tenés ganas de volver a producir?
–Sí, compré una obra de teatro que está buenísima. Se llama Querido hijo y está basada en un hecho real. Invertí dinero y tiempo, la tenía toda armada. Había convocado a una directora muy prestigiosa y a un actor que también lo es, ya tenía el teatro, pero de repente el dinero se me fue. Hoy está complicado buscar dinero para que te financien o te esponsoreen. Así que lo pospuse para un poco más adelante. A veces pienso para qué voy a hacer eso si la verdad es que estoy bien como estoy, pero sé que lo voy a hacer, no me voy a dar por vencido. Me va a ir bien con la producción, esto lo digo para que al que lea la nota le pase lo mismo. Las cosas no son fáciles para nadie. La gente te ve en la tele, en las revistas y en los momentos más copados que uno puede llegar a mostrar en las redes sociales, pero todos pasamos altibajos. Tenemos frustraciones y momentos en que las cosas cuestan más, pero hay que salir adelante. Nadie te va a regalar nada. Los planes no van a salir si vos no ponés horas de trabajo, tenacidad, paciencia y constancia.

– ¿Y ahora con qué cosas soñás?
–Ahora tengo mis hijos y quiero que con mi pareja nos vaya bien  (N. de R: hace cinco meses que está de novio con Camila Cavallo con quien ya convive). Quiero estar con ella toda la vida y crecer como pareja. También quiero que mis hijos estén felices, que crezcan bien y sanos. En lo laboral, como te comenté, me encantaría vivir de la producción.

– ¿Dejarías la actuación?
–No. Me encanta actuar, es mi pasión y mi vida. Creo que eso no lo voy a dejar jamás. No tengo por qué hacerlo. Lo que me gustaría es poder lograr una estabilidad como productor que todavía no logré. Aun no lo pude hacer. De hecho, no vivo de eso, pongo más plata de la que gano. Pero creo que es una cuestión de tiempo.

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