Entrevista


“La pasión es muy motivadora”


Por Carmen Ochoa.


“La pasión es muy motivadora”
Trabaja hace cuarenta años, formó parte del elenco de las dos películas argentinas que ganaron un óscar. Hoy protagoniza El jugador, Basada en el clásico de Fiódor Dostoievsky, la Ópera prima del director Dan Gueller. Con ustedes, Pablo Rago.

Cuando cumplió los 16, Pablo Rago tuvo una crisis existencial. Se dio cuenta de que trabajaba en televisión desde que tenía apenas cuatro años, sin haberlo elegido. Sus papás habían anotado a sus hermanitos, rubios y de ojos claros, en una agencia de casting, y de paso, también lo anotaron a él porque no podían dejarlo solo en su casa. Y lo eligieron. Y así comenzó a participar en comerciales, programas de televisión y películas. Pablo hacía lo que le decían, a pesar de lo mucho que le molestaba que su mamá le cortara el partido de fútbol que estaba jugando en la calle porque tenía que ir a grabar.
 
Pero un día, la rebeldía adolescente tocó a su puerta y tuvo que repensar y analizar su realidad: “¿Es una buena elección ser actor? ¿Qué pasaría si no actuara en televisión? ¿Me voy a perder los lindos momentos de la adolescencia por el trabajo?”, esas fueron algunas de las preguntas que una y otra vez dieron vueltas por su cabeza. Y así pasó unos meses conflictivos, hasta que pudo confirmar que el camino recorrido era el correcto y que, además, la profesión le encantaba.

“Puedo decir que recién a los 16 años elegí mi carrera y nunca más tuve dudas. Hoy, cuando me preguntan si me hubiera gustado tener una vida como los demás, no tengo respuestas. Para mí, la vida que llevé de chico estaba buena y no me imagino cómo hubiera sido de otra manera”.

Clave de Sol, Amigos son los amigos, Inconquistable corazón, Gasoleros, La historia oficial, El secreto de sus ojos. Muchos son los exitosos programas de televisión y filmes por donde Pablo Rago dejó su huella a lo largo de tantos años de carrera. Hoy, junto a Alejandro Awada, protagoniza El jugador, ópera prima del director argentino Dan Gueller. Allí, por primera vez en su vida, se pone en el rol de villano. Un proyecto que no solo disfrutó filmar, sino que también lo hizo sentirse renovado.
 
– ¿Por qué elegiste formar parte de El jugador?
–Me encantó el guion. Me pareció que si me reí tanto al leerlo, actuarlo sería divertidísimo. Y después me conquistó la energía del director. Cuando hablo con los directores yo me fijo mucho en eso: si tengo onda. Hace cuarenta años que trabajo en el medio; si no hago cosas que me diviertan y con las que me sienta feliz, prefiero no hacerlas.

–Es un personaje bastante oscuro, ¿en qué te basaste para poder armarlo?
–Por lo general, siempre elaboro mis personajes poniéndome en su lugar, pensando qué haría yo en esa situación. Soy muy práctico y directamente pienso en mí. Si bien ahora tengo más armas para actuar, porque estudié y vi a muchos actores importantes interpretar papeles, sigo manteniendo ese impulso y naturalidad de simplemente decir: ¡Vamos a hacerlo!

– ¿Tendrá que ver con tu experiencia?
–Sí, totalmente. Un día durante la filmación de El secreto de sus ojos, estábamos atrasados, hecho que complicaba todo y, detrás de cámara, escucho decir a su director, Juan José Campanella: “Bueno, igual ahora viene One Shot Marvelous y lo hacemos de una”, haciendo alusión a que yo era rapidísimo para grabar, y seguro lograba mi escena en una sola toma. Esto tiene que ver con mi formación profesional, de trabajar tantos años en la tele, donde hay que hacerlo rápido y bien. Por otro lado, desde que descubrí cómo es la actuación, también me permito probar cosas nuevas, solo para ver si funcionan.

–Tu trayectoria también te permitió trabajar en las dos películas argentinas ganadoras del Óscar, La historia oficial y El secreto de sus ojos, ¿cómo vivís esto? 
–Como una casualidad, solo eso. Lo disfruta mucho más mi mamá que yo ¡por supuesto! Cuando Relatos Salvajes perdió el Óscar, me llamó y me dijo: “Menos mal… ¡sino te alcanzaba Darín!” ¡¡No puede estar pensando en eso!! Me gusta cuando lo disfrutan los demás, pero no le doy ninguna importancia… ¡Salvo cuando los directores me contratan porque piensan que les voy a hacer ganar un Óscar! (ríe, a carcajadas). Es lindo y está bueno.
 
–También vos te diste el lujo de interpretar a varios próceres: Manuel Belgrano, Mariano Moreno, y el italiano Giuseppe Garibaldi.  
–Sí, eso estuvo muy bueno. La época en que filmé Belgrano fue muy emotiva. Fue durante el Bicentenario y mi hijo justo juraba la bandera. Incluso, me invitó a que fuera a dar una charla para sus compañeros. Así que también pude compartirlo mucho con él y eso me hizo muy feliz.

– ¿Cómo ves el panorama del cine argentino hoy?  
–Por suerte, está muy activo. Este año ya filmé tres películas muy interesantes: Permitidos, Solo se vive una vez y Los padecientes; y en los últimos tres o cuatros años también habré filmado entre cinco y seis películas. Hubo políticas del gobierno anterior con respecto a la cultura que fomentaron este tipo de acciones, y ojalá que las sigan manteniendo. Por otro lado, lo que no tenemos es una industria… y en un punto me parece bien, porque permite que hagamos las cosas de una forma más amateur y las sigamos disfrutando como si fuéramos nuevitos.

–Es complicado mantener un filme en cartelera ¿verdad?
–Y… digamos que cuando llegan las grandes producciones norteamericanas te comen crudo. Por eso es muy importante que el público asista durante las primeras semanas; es la manera de que sigan en cartel un tiempo más. El público de nuestro país está cada vez más abierto a ver nuestras películas… ¡antes no querían saber nada de ver un filme argentino! Esto tiene que ver con que, durante mucho tiempo, se hicieron películas sin contenido; hubo muy pocas buenas. El cambio se nota.

–El policial es un género nuevo para vos, ¿te gustó formar parte de este proyecto?
–Me encantó, es una producción chica, donde todo pasa en un solo lugar, sin muchas pretensiones. Sin embargo, está muy bien filmada y muy bien actuada. Ojalá Dan Gueller, su director, se cope y siga filmando. Más allá del trabajo que uno hace, porque en definitiva es un trabajo, sumarse a un proyecto donde la gente trabaja con mucha pasión es muy motivador.

–Las relaciones familiares y los negociados oscuros se mezclan en este estreno. ¿Te gustaría que la gente se lleve algún mensaje después de verlo? 
–Ante todo tienen que ir a divertirse, después, si se quedan con algo más, está buenísimo. A mi me gusta cuando me dejan un mensaje que, a veces incluso, rescato tiempo después. El Jugador es una película entretenida, no es larga y para mi fue una experiencia muy divertida donde también me quedé muy amigo de los actores.

– ¿Siempre lo pasas tan bien en los rodajes?
–No siempre… Tuve un par de situaciones en donde ni siquiera fui a los estrenos, porque no estaba conforme con el resultado de la película. Cuando yo filmo, lo hago para mí y para los que están conmigo en el set. Por eso tengo muchos amigos del gremio del cine, porque me relaciono mucho con las personas que están presentes durante la filmación. Yo no puedo filmar aspirando a que la película pueda llegar a ganar el tan ansiado Oscar ni me idealizo a qué tipo de público va dirigida.

– ¿Te gustaría ser director?
–La verdad, me gusta que dirija otro, porque es demasiado lo que hay que atender y no podría. En cambio, sí me gusta trabajar en los guiones. Estudié sobre eso y tengo facilidad en el tema. En Teatro dirigí Extraña pareja, con Carlos Calvo, y también actué. Eso me encantó y no quería subir nunca al escenario. Por suerte, tengo la posibilidad de elegir el trabajo, y hasta con quién hacerlo. Yo antes era el más chico de los elencos y hoy casi soy el más grande, ya que los directores rondan entre los 20 y los 30 años. Y la verdad que rodearme de gente nueva me mantiene vivo.

De un clásico de la literatura rusa a un policial en el Casino de Mar del Plata, Pablo Rago y Alejandro Awada protagonizan El jugador, la ópera prima del director argentino Dan Gueller. Basada en el clásico de Fiódor Dostoievsky, un exjugador deberá entregar un dinero de dudosa procedencia en un casino de la ciudad de Mar del Plata, mientras la ruleta, las drogas y las traiciones familiares tejen la historia de esta película de acción y humor.

“A los 18 años leí El jugador y me lo devoré en dos días. Estas aventuras me resultaron únicas y llenas de ritmo. Un día, mientras pensaba en mi próximo guion, en un saldo de librería me reencontré con el libro y comencé a formularme nuevas preguntas sobre la novela, que me inspiraron a llevar mi historia a la pantalla”, afirma su director, Dan Gueller, un abogado que aún sigue trabajando de saco y corbata, todos los días en Tribunales, pero que se dio el lujo de filmar su ópera prima. Completan el elenco Lali González y Guadalupe Docampo.

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